Damas de Blanco
De Cubapedia
Las Damas de Blanco son las esposas, madres, hijas y hermanas de los prisioneros de conciencia cubanos que fueron encarcelados durante la oleada represiva del 2003, conocida como la Primavera Negra de Cuba. Entre sus miembros se encuentran Laura Pollán Toledo, Berta Soler, Dolia Leal Francisco, Julia Núñez, Alejandrina García de la Riva, Gloria Amaya González, Milka María Peña,Melba Santana Ariz, Moraima León, Juana Mercedes Mustafá, Lidia Lima, Gisela Sánchez Verdecia, Yolanda Vera Nerey, Clara Lourdes Prieto , Noelia Pedraza , Gisela Delgado Sablón, Loyda Valdés , Yailín Fernández , Elsa Morejón Hernández, Enilda Tanquero, Aniley Puente, Reina Luisa Tamayo , Gisela Verdecia GarcíayBárbara Maritza Rojo.
Ese año el gobierno castrista encarceló a 75 personas inocentes que trabajaban y se expresaban pacíficamente por defender la libertad, los derechos humanos y la democracia en su país. Médicos, periodistas o maestros fueron arrestados y sometidos en apenas unos días a juicios sumarísimos, cuyas sentencias los condenaron a largas penas que van desde los 15 a los 28 años de prisión. Según la dictadura castrista estas personas habían "atentado contra la seguridad del Estado" por tener y difundir ideas contrarias al sistema comunista cubano.
Las voces de la opinión pública mundial no se hicieron esperar y clamaron ante esta enorme injusticia. Gobiernos de numerosos países, la Unión Europea, el Papa, organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras o Amnistía Internacional - quien los ha declarado presos de conciencia -, intelectuales, artistas, e incluso viejos apologistas de la dictadura condenaron estos crueles arrestos. Son los mismos que hoy aplauden, y se unen a las voces, de las dignas Damas de Blanco.
Todo indica que el régimen cubano llevó a cabo esta persecución como respuesta al auge que empezaban a cobrar por entonces los grupos de la oposición en Cuba. Sindicalistas y periodistas independientes se hacían oír dentro y fuera de la isla; un ejemplo fue la revista independiente De Cuba que lanzaron Raúl Rivero y Ricardo González. Asimismo, el proyecto más destacado llevado a cabo en aquel momento fue el Proyecto Varela -coordinado por el premio Sajarov Oswaldo Payá-, la más exitosa iniciativa de la oposición hasta la fecha, que puso en jaque a la dictadura al lograr -contra pronóstico y con mucho mérito- recoger y presentar ante la Asamblea Nacional más de 10.000 firmas en mayo de 2002 en apoyo a un referendo para votar un programa de reformas democráticas.
El gobierno cubano ejecutó este asalto a las libertades de forma estratégicamente mezquina, cuando la atención de la opinión pública internacional estaba centrada en la guerra de Irak. Tras esa cortina de humo, en apenas dos semanas, arrancó de sus hogares a 75 inocentes. De un golpe cientos de agentes de la Seguridad del Estado cubano efectuaron registros por todo el país. Requisaron objetos personales, hostigaron y se llevaron presos - en muchos casos frente a los ojos asustados de sus hijos y esposas- a quienes ahora son los prisioneros de la Primavera Negra.
Han pasado cinco años desde que tuvo lugar aquella oleada represiva y, aún hoy, después del aluvión de críticas, acusaciones y peticiones que ha recibido, el régimen castrista no se ha retractado. Todavía permanecen en prisión 55 presos de la Primavera de Cuba, en condiciones infrahumanas y con graves problemas de salud a consecuencia de su estancia en las cárceles. Sólo han sacado -por problemas de salud- a 20 prisioneros, pero en libertad condicional; de éstos algunos tuvieron que exiliarse y uno de ellos, Miguel Valdés Tamayo, falleció en 2007 al poco de ser excarcelado debido al deterioro de su salud mientras estuvo preso.
En este panorama de injusticia y desolación es donde cobran vida las Damas de Blanco. Se constituyeron espontáneamente en abril de 2003, cuando algunas esposas de las personas que acababan de encarcelar comenzaron a asistir a la iglesia de Santa Rita en busca de consuelo. Amparadas en su fe, y en las demás mujeres que padecían su misma situación, fueron cada vez más las que se unieron. Ya no sólo de la Habana, sino de todas partes de la isla hay Damas que viajan para reunirse con las demás en la capital.
Desde hace cinco años las Damas de Blanco asisten cada domingo a esa iglesia de Santa Rita y después recorren las calles de La Habana, cantando, rezando y regalando flores para pedir que liberen a sus familiares.
Ellas se han convertido en los ojos, las manos, los oídos y las voces de sus seres queridos, tan cruelmente condenados a callar y a sufrir por haber deseado un futuro mejor para el pueblo cubano.
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Un largo recorrido
El Capitolio, el Malecón habanero, la Plaza de la Revolución o la Habana Vieja han visto pasear cada domingo, sin que falten uno solo, a estas mujeres que van caminando con flores en las manos y palabras de amor en sus labios, todas vestidas de blanco, del blanco de la paz que hay en sus gestos y de la inocencia de sus familiares encarcelados.
Además de los recorridos dominicales, las Damas de Blanco realizan otras actividades con el fin de dar a conocer su causa al mundo entero y también de brindarse ayuda mutua. Cada jueves se reúnen en un té literario, donde dialogan sobre la situación de Cuba y de sus familiares; y es ahí donde también acuerdan los actos que realizan periódicamente con motivo de alguna protesta o celebración. Otra de sus labores es denunciar ante medios y autoridades los abusos que continuamente el régimen cubano comete contra sus presos o sus familias.
El esfuerzo de estas mujeres por continuar con su causa es proporcional a la injusta situación que les ha tocado vivir. No es fácil hacer peticiones a un gobierno que emplea todas sus armas en enterrar cualquier intento de diálogo con sus ciudadanos. En estos años tanto las Damas, como sus familiares más cercanos, han pagado un alto precio por demandar públicamente que las dejen hablar y que se haga justicia.
Han sido objeto de actos de repudio -organizados por el propio gobierno-, han sido hostigadas y amenazadas, expulsadas de sus trabajos, retenidas en sus casas para evitar que se reunieran con las demás, e incluso, han tenido que ver cómo sus hijos eran expulsados de las universidades. Podemos entender lo duro de esta situación y lo admirable y digno de mantener su firme postura.
Aplausos dentro y fuera de la isla
Ante estos obstáculos, dos estímulos en particular han impulsado a las Damas de Blanco a seguir adelante. Uno de ellos es el respaldo de la opinión pública internacional, que se ha solidarizado con ellas y las ha aplaudido en multitud de ocasiones. Activistas de derechos humanos, diplomáticos o anónimos visitantes han prestado su apoyo y sus oídos a las Damas, haciéndoles llegar mensajes de solidaridad. Las Damas de Blanco han conseguido en este lustro que se las admire más allá de las fronteras de su bella Cuba. Han logrado el apoyo de la comunidad internacional a la que expusieron el motivo de su pacífica lucha.
Así, el Parlamento Europeo les brindó la solidaridad europea al premiarlas en 2005 con el Premio Sajarov a los Derechos Humanos. Un año más tarde la organización pro derechos humanos Human Rights First les concedió el Premio a los Derechos Humanos 2006, en reconocimiento a "su dedicación al progreso de los derechos humanos en Cuba, su coraje y determinación".
En ambos casos el gobierno cubano no permitió a las Damas salir de Cuba para asistir a la entrega de los premios, por lo que tuvieron que conformarse con seguir los eventos a través del teléfono.
Son reconocimientos que siempre han dedicado a sus esposos, padres, hermanos e hijos encarcelados por su defensa de las libertades. Pero sin duda alguna lo que alienta con más fuerza a estas mujeres de blanco es saber que el pueblo cubano las apoya. Lo saben porque son respetadas e incluso aplaudidas - aunque a escondidas - por los cubanos que las oyen y ven pasear por las calles de Cuba. Son los susurros de aliento de una nación que quiere gritar libertad.
Una heroína detrás de cada Dama
Las Damas de Blanco son un grupo heterogéneo de mujeres, de diferentes razas, ideologías y creencias, que se han convertido en una gran familia. Las une el amor, el dolor y un deseo común: que sus familiares y su patria sean libres. La historia vital de cada una de ellas es impresionante. Tomemos varios ejemplos.
Gloria Amaya González, de edad avanzada, salud quebrada y espíritu de acero, espera que tres de sus hijos -Ariel, Guido y Miguel Sigler Amaya- y sus familias puedan volver a su lado algún día. Dos de ellos -Ariel y Guido- están presos injustamente y el otro -Miguel- tuvo que exiliarse después de ser excarcelado.
Milka María Peña tenía en su vientre a su hija María Libertad -que ya tiene cinco años- cuando la policía política cubana se llevó detenido a su joven esposo, Luis Enrique Ferrer, condenado poco después a 28 años de injusta cárcel por solicitar firmas de apoyo a una iniciativa democrática, el Proyecto Varela. Su hermano José Daniel Ferrer está en su misma situación, por los mismos motivos. A pesar del acoso y las amenazas, Milka María sigue firme en su pacífico y digno empeño: que su esposo vuelva junto a ella y la hija de ambos, libre. Y que todos los demás presos de conciencia hagan lo propio. Otra mujer, Ada Rosa, fallecida este año, no podrá ver a su hijo libre a pesar de haberse dejado la vida pidiendo su libertad.
Antes de que encarcelaran a sus familiares, muchas de estas valientes mujeres eran amas de casa, ajenas en gran parte a las actividades de sus esposos, padres o hermanos. Y curiosamente ahora han encontrado en la defensa, no sólo de sus seres queridos presos, sino de los derechos humanos y las libertades, su razón de ser. Ahora son ellas las encargadas de hacer partícipes a sus familiares de la solidaridad mundial, para que sepan que no están solos.
Hacia dónde caminan
Hay que seguir caminando porque sus peticiones no han obtenido aún la respuesta deseada. La mayoría de sus esposos, padres, hijos y hermanos viven todavía el infierno de las cárceles cubanas. Por eso, las Damas de Blanco perseveran. Son muchos los kilómetros recorridos, pero ellas avanzan hacia su destino final: la libertad. De alguna manera, ya han vencido. Le han ganado una batalla tras otra, cada domingo, al gobierno de la dictadura, que no ha podido en todo este tiempo impedir que las Damas de Blanco existan, se junten, caminen, protesten pacíficamente y expresen en voz alta y clara sus justas demandas.
Pero el camino restante puede ser largo y ellas lo saben bien cuando afirman: "Si nos dan, que nos den a matar, que nos maten, porque mientras nos podamos levantar vamos a seguir caminando. ¡O sueltan a los presos o nos matan en las calles, pero mientras exista un solo preso de conciencia en Cuba habrá Damas de Blanco luchando pacíficamente por su libertad!".
Enlaces externos
- Damas de Blanco: Web de las Damas de Blanco
- Asociación Damas de Blanco
- Hablan las Damas
- Lüters Gamboa, E. Las Damas de Blanco: las mujeres de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba. Buenos Aires: CADAL y Fundación Konrad Adenauer, 2006.
- Cuba: dos años de las Damas de Blanco (artículo de BBC|Mundo.com de 16 de marzo de 2005)
- Cuba: "Damas de blanco" y manipulaciones mediáticas (enlace crítico con las Damas de Blanco, de 23 de marzo de 2005)
- Textos de las sentencias de los juicios a los familiares de las Damas de Blanco (en inglés)

